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Chismosos

Sospecho que nadie es ajeno al chisme. En el mundo, no solo en este país desde el cual escribo. Pero de los lugares en los que he vivido por más de dos meses en la vida (y son varios), definitivamente Colombia sobresale por el nivel de chisme en el que navegamos. El chisme es esa cosa que alguien no sabemos nunca bien porqué empieza a hacer andar y al cabo de unos pocos giros se vuelve una bomba, está constituido solo de mentiras y verdades a medias, exageraciones y prejuicios que envuelven a gente, por lo general inocente, y cuya finalidad parece ser disminuirlos y hacerlos ver mal. Es hasta factible que el inicio sea con buenas intenciones o hecho con algún nivel de verdad. Pero la verdad rara vez se riega tan rápido y eficientemente. El chisme, es como un rayo: cae y se ve en varios kilometros a la redonda y luego el trueno un momento después no deja duda, además de que en no pocas ocasiones destruye lo que toca. Desde que estaba en el colegio he sufrido historias de gente que con...

La física puesta a prueba en CMS (conferencia)

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Volver (II)

Volver luego de un tiempo a ocupar estos espacios no llega sin una dosis de dolor. No de tener o no tener cosas, aunque eso también, quisiera vivir con menos pero no logro hacerlo, no aquí. En fin, no es eso. Es una combinación de cosas. Unas íntimas o personales, otras mucho más del mundo. Las del mundo tienen que ver con la impotencia para cambiar cosas que nos hacen daño a todos los niveles, país, departamento, ciudad, universidad, etc. hasta la oficina. Y esa convicción de haber visto formas mejores y no poder hacer mucho para que algo funcione distinto y mejor. Sin embargo, el dolor o la tristeza que se apodera de todo el panorama tiene que ver con voces, con aspiraciones irrealizables, con mundos que parecen cercanos y no podrían estar más lejos pero, al mismo tiempo, no podría yo pensarlos como más necesarios. Para mi, digo. Algo que hace un par de meses era bello pero lejano, ahora es más cercano y resuena con cada parte de mi humanidad... voces de personas, voces que parec...

El país del rodeo

Mi país es un nudo de contradicciones. Les voy a señalar una, solo una. Pero en mi mente es como para volverse loco o casi loco. Cuando uno va por la calle, cuando uno es un "civil" común y silvestre (en estos días hablaban de unas muchachas de un colegio en el que se produjo un ataque a otra compañera, las describían diciendo que iban "de civil" porque iban sin uniforme, luego asumo que el uniforme del colegio es militar ¿no es eso la explicación del ataque mismo?), no puede uno más que notar que la gente en esta parte de Colombia habla y habla y habla. Uno ve a los policías por ahí en la calle, a quienes es verdad no se les paga mucho y tienen su riesgos obvios, y adivinen ¿qué?... los ve hablando. Entre ellos, por celular, chateando, con la muchacha que pasa, con un amigo, con alguien. Siempre están hablando. No vigilan nada, no ven nada. Si acaso no hablan es porque van en sus motos a 100Km/hr esquivando carros como cualquier vándalo. Luego la mirada distraí...

Regresar

Pensaba que podía encontrar una similtud o metáfora con el tango "volver" de Gardel y no, no encuentro ni una. Nada que ver, no vuelvo a ningún amor ni a un recuerdo, ni a nada. Solo las estrellas son indiferentes, esas sí no fallan. La pregunta que me han hecho y que me ha dejado sin respuesta me la hicieron cuando pedí un café espresso . La dependienta de la tienda me preguntó "¿suave o fuerte?" no supe qué decir, no entendí y sigo sin entender la pregunta. Sigo sin entender porqué los colombianos necesitamos que alguien aprete el botón de la fotocopiadora, le ponga una gancho al documento y nos lo entregue. Tampoco entiendo que, entre los países que conozco, este sea el único donde necesitamos que alguien pulse el botón de una máquina de café automática y nos entregue el café... y se niegue a que llevemos el pocillo para evitar usar plástico. Igualmente me sorprende que paguemos porque los policías conversen en las esquinas (digo, paguemos impuestos que p...

Conocer gente

Con el tiempo se va volviendo cada vez más difícil, si no imposible, hacer nuevos amigos. Al menos es lo que he notado en casi todo el mundo que conozco y en mi mismo. Cuando uno tiene 10 años es una cosa natural, uno no es muy consciente de sí mismo ni de nada, especialmente de sí mismo, y eso ayuda mucho.  A esa edad, se tiene un principio básico de solidaridad, se es gregario casi por naturaleza y la facilidad para adaptarse y cambiar es pasmosa. Hay algunos gustos personales (por los postres, algunos juegos o actividades) pero si a otro no le gusta algún video juego nadie se lo toma como una ofensa personal y fundamento para dejar de hablar con otro y descalificarlo para siempre porque le gusta la gelatina más que el helado. Igualmente todo se facilita porque uno confía en los demás con tranquilidad más o menos hasta la adolescencia. En ese momento de la vida, "para siempre" es algo que realmente parece que fuera para siempre; las cosas no parece que se acabaran y los i...

Acerca de la soledad

la soledad es una criatura frágil, simple, sencilla y elusiva que puede habitarte para siempre, por unos momentos o por períodos largos de la existencia.  Todo la rompe, todo la afecta, nada pasa a través suyo sin tocarla.  La soledad es en cierta forma una operación binaria al revés, cero más cero no es cero sino uno y se restan dos.  Cuando crees tenerla se evapora al menor contacto, huye al menor roce y, sin embargo, es sólida.  La soledad tiene al extraña propiedad de transformarse rápidamente en la evocación de otras soledades y dejar de ser.  Contrario a lo que la cultura popular pregona, las soledades no se atraen, se repelen.  La peor condena del solitario es el tipo de persona que no sabiendo qué es la soledad pretende rescatarlo.  Para el solitario cada palabra es un sacrificio, un largo discurso innecesario y cada saludo, una pequeña vejación que ningún ser humano debería soportar.  La soledad y el silen...