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Showing posts with the label Colombianos

Resistir con el desorden

En alguna parte leí, sin datos que pueda dar para corroborar y ni siquiera evidencia empírica, excepto aquello de "parece lógico", que en América los esclavos y los nativos cautivos tenían una forma de resistir a los españoles durante la conquista: la pereza. No tenían armas ni control sobre sus vidas, pero podían hacer pereza. Podían ser improductivos y sabotear a sus amos, dañar sus planes y, en últimas, resistir. De nuevo, no estoy seguro que eso sea un hecho histórico y ni siquiera una teoría. Pero es el tipo de cosas que uno piensa que son razonables y socialmente logrables. Una cosa que no demanda mucho y logra algo, no mucho; no es muy valiente, no necesita héroes, no demanda mártires ni sacrificios, pero es un modo de disuadir al conquistador o al matón. Hago lo que quiere pero de una forma tal que lo hace inútil, infeliz, mal y posterga su riqueza, sus planes y su codicia se ve frustrada. Lo que ha pasado con COVID-19 a veces me recuerda eso. Tenemos un alcalde d...

Chismosos

Sospecho que nadie es ajeno al chisme. En el mundo, no solo en este país desde el cual escribo. Pero de los lugares en los que he vivido por más de dos meses en la vida (y son varios), definitivamente Colombia sobresale por el nivel de chisme en el que navegamos. El chisme es esa cosa que alguien no sabemos nunca bien porqué empieza a hacer andar y al cabo de unos pocos giros se vuelve una bomba, está constituido solo de mentiras y verdades a medias, exageraciones y prejuicios que envuelven a gente, por lo general inocente, y cuya finalidad parece ser disminuirlos y hacerlos ver mal. Es hasta factible que el inicio sea con buenas intenciones o hecho con algún nivel de verdad. Pero la verdad rara vez se riega tan rápido y eficientemente. El chisme, es como un rayo: cae y se ve en varios kilometros a la redonda y luego el trueno un momento después no deja duda, además de que en no pocas ocasiones destruye lo que toca. Desde que estaba en el colegio he sufrido historias de gente que con...

El país del rodeo

Mi país es un nudo de contradicciones. Les voy a señalar una, solo una. Pero en mi mente es como para volverse loco o casi loco. Cuando uno va por la calle, cuando uno es un "civil" común y silvestre (en estos días hablaban de unas muchachas de un colegio en el que se produjo un ataque a otra compañera, las describían diciendo que iban "de civil" porque iban sin uniforme, luego asumo que el uniforme del colegio es militar ¿no es eso la explicación del ataque mismo?), no puede uno más que notar que la gente en esta parte de Colombia habla y habla y habla. Uno ve a los policías por ahí en la calle, a quienes es verdad no se les paga mucho y tienen su riesgos obvios, y adivinen ¿qué?... los ve hablando. Entre ellos, por celular, chateando, con la muchacha que pasa, con un amigo, con alguien. Siempre están hablando. No vigilan nada, no ven nada. Si acaso no hablan es porque van en sus motos a 100Km/hr esquivando carros como cualquier vándalo. Luego la mirada distraí...

Un país para morir

Cuando uno empieza a ver con mejor claridad que se va a morir (todos estamos a punto pero unos estamos más cerca) y no porque haga deportes extremos o juegue ruleta rusa con los amigos, sino porque simplemente es algo que pinta brillante en el futuro, empieza (al menos eso hago yo) a ver cómo se quiere morir. En mi caso, la respuesta es 1. pronto, 2. en uso de mi razón, 3. sin sufrir y sin largas enfermedades, 4. sin depender de nadie en ningún momento, 5. ojalá solo, y 6. en el más perfecto silencio. Eso digo, puede que cambie de opinión luego. En fin, asegurarse todo eso no es lo más trivial a menos que uno opte por suicidarse y lo haga en un momento en que cumpla todas las condiciones. El juego con el suicidio no me es  del todo ajeno, para qué mentir al respecto, pero no creo que sea algo que haga. En el momento justo seguro me da por leer alguna cosa o ver alguna última película o serie de tv o alguna cosa similar, hay un montón de pendientes. Y aparte está la pereza, matars...

Colciencias.... lo que Colombia merece?

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Somos en Colombia un país con muy poca vocación de conocimiento. Nos esforzamos en matar la curiosidad de todos los niños en la casa y en un sistema educativo que premia y valora la repetición, la rutina y especialmente, muy especialmente, la inactividad y la pasividad. O ni tan especialmente. Lo que sí es especial en nuestro esfuerzo para detener las preguntas. Quien pregunta en este país se condena. Ya sea ciencia, realidad política, cosas de justicia (penales), lo que uno quiera; en fin, pregunte y pregunte y verá las consecuencias: en menos de lo que uno piensa ha sido aislado, catalogado como díscolo, "criticón", "pone-problema" y todo un catálogo de adjetivos, algunos de los cuales solo existen en Colombia. Aprender es cambiar. Pensar es preguntar. Por eso, voy a dejar dos imágenes robadas de internet (autores, por favor no me demanden por derechos de autor) como comentario del título de este blog y el título del blog como comentario (salió como para t...

Tragedia VIP

Nuestro enfermizo sistema de convivencia: el balance de cultura y tradiciones, normas y leyes, gobierno e ilegalidad, todo ese mar de cosas que conforman un país, es enfermizo porque está basado en la premisa de que no todos somos iguales. Hay unos más iguales que otros y hay otros mucho mejores que otros. El propósito de la fundación como país, en el fondo, no es el de la revolución francesa: la igualdad de todos; contrario a lo que escuchamos en la escuela: que los derechos del hombre eran el fundamento del alzamiento contra España. En la realidad, sospecho que los hijos de españoles querían el control, el poder y el dinero para ellos y cuando triunfaron se dedicaron a mantener las ventajas que tenían; lo que querían era que los españoles no fueran más iguales pero, al mismo tiempo, que los negros o indígenas tampoco fueran tan iguales. En nuestra tradición cultural, llamarnos unos a otros "igualao" es una muestra de que el otro se está tomando atribuciones e invadiendo la ...

Las fiestas de fin de año

Supongo que algún día tenía que poner esto por escrito. Realmente me maman las fiestas de fin de año. Que la navidad empieza ahora como desde noviembre y en algunos casos antes, me parece patético. Y que luego se prolonguen fiestas y alumbrados navideños casi hasta febrero (los del Río Medellín al menos) es ya una exageración casi imperdonable .  Ver que ya son muchos los que no retiran nunca las instalaciones de luces navideñas, que se quedan como especie de decoración muda todo el año y que lo único que cambia es la costumbre de prenderla, quizá sea práctico pero, definitivamente, no tiene nada navideño. Tenemos esa gran confusión mental de que la navidad es una época para hacer ruido, gastar mucha energía y dinero y desmandarse en todo. Y como buenos humanos, el desmán se nos va hasta donde algún límite moral se nos atraviese. (Podríamos inventar un pecado más; no estaría mal para esta fiesta que inicialmente era cristiana, el nacimiento del que fuera crucificado y adorado com...

Gobierno incompetente, paros y otros temas

1. La situa. Comparados con Perú que arrancó quizá más abajo que nosotros, Colombia no ha despegado en casi ningún tema económico importante. La industria se ha contraído desde hace varios años, el campo no avanza, nuestras exportaciones agropecuarias todavía dependen de productos como el café y las flores, aun cuando no somos ya muy competitivos y hemos perdido puestos en cada uno. Hoy no somos el segundo productor mundial de café sino el cuarto, dependiendo de la producción, detrás de Brasil, Vietnam e Indonesia ( ver aquí ). Las flores se están yendo para otros países porque los costos de producción son muy altos. Aparte de lo anterior, tenemos el cemento más caro de la región, la gasolina más cara de entre los vecinos, los fletes más caros, los medicamentos más caros y un etcétera que uno se va de espaldas. Nuestro sistema vial es mucho peor que el peruano o ecuatoriano y ni se compare con Chile. En lo poco que sacamos la cara es en la producción de electricidad, solo que tenem...

Negociamos todo, desconfiamos de todo, aprendemos poco

   Todo es negociable. Esa pareciera a veces, al menos para mí, ser la frase que mejor nos resume como nación. Quizá no tanto resumir como describir: negociamos la justicia, negociamos la administración pública, las elecciones (en todo nivel y en todo ámbito), negociamos los presupuestos, los impuestos, las leyes. Pero lo más importante, negociamos principios. Como es apenas lógico, no todo el mundo. Pero en general, lo hacemos. Sin juzgar muy duro, pues entiendo bien que debo hablar en primera persona. Y lo peor, intercambiamos cosas con valor no cuantificable por otras de muy poco valor cuantificable.     Transamos por ejemplo la justicia por unos pocos millones. Escogemos pésimos juristas y de poca moral a cambio de unos pocos beneficios tales como cargos bien pagos por un tiempo y una pensión;  ¿qué sacamos como nación de eso, por ejemplo? nada, pero como individuos sí, que cuando nos llegue el turno esperamos ser medidos con un estándar bajo y laxo ...

La historia patria

Nunca dejo de admirar el compromiso de algunas naciones con su historia. La enseñan, aprenden, se toman el trabajo de seguirla viviendo día a día. Por ejemplo, hace unos pocos días leía el debate público que se ha creado en Inglaterra pues en un parqueadero municipal en Leicester encontraron restos humanos que podrían corresponder a Ricardo III ( esta es una nota al respecto ). La historia es que una persona dedicó tiempo a leer los registros históricos y a compararlos con los mapas de la ciudad en la que aparentemente habría sido enterrado el último Rey de Inglaterra que ha muerto en batalla, en 1485, el último de la dinastía Plantagenet. El debate se debe a que para muchos Ricardo III era un jorobado malvado que mandó a asesinar niños para poder acceder al trono y encerró en la Torre de Londres a sus propios familiares. Sin embargo, se dice que esa es solo la historia que los ganadores de esa batalla y que luego se convertirían en la casa reinante, los Tudor. De hecho los historiado...

Colocar y Poner

De vez en cuando leo los "comentarios de los lectores" a algunos artículos de prensa. Es un calvario necesario para intentar saber cómo y quien vive en Colombia. Sinceramente creo que vivo en un burbuja, tal como viven la mayoría de personas que escriben las columnas de los periódicos, los que comentan en la radio o la televisión o casi todos aquellos que son medio conocidos o tiene alguna influencia: políticos, magistrados (son casi lo mismo)  y mucho empleado público o privado. Siempre me llamaba la atención que estando fuera de Colombia mis compatriotas de Bogotá me llamaban la atención porque no se decía "vacano" sino "chévere". Para el resto de los colombianos "vacano" es mucho más vacano que "chévere" pero, según mis amigos capitalinos, "chévere" no es que sea más chévere sino que "es como hablamos en Colombia", es lo correcto. Queriendo decir que Colombia es lo que pasa en Bogotá, no en Colombia. Con esto...

Acerca de los Males Nacionales...

Estas reflexiones las había puesto en este blog hace tiempo pero decidí hacer algunos cambios y agregar dos o tres líneas más... --- I. Un diálogo con un amigo nos llevó, nada sorprendente, al tema de la corrupción y en medio de los argumentos y para ilustrar la dificultad de derrotar la corrupción si no es con un cambio cultural difícil, profundo y complejo, puse un ejemplo que quiero compartir. Cuando un niño inglés pierde en un juego, digamos fútbol, solo por decir algo o catapiz por decir otra cosa, una expresión común de frustración en la derrota es " it's so unfair! " es decir, es injusto. Una expresión muy colombiana de un niño en la derrota y que de adultos nos encargamos de propagar es "¡ eso es trampa! ", que puede ser dicho haciendo pucheros y todas las demás cosas adorables de los niños, pero que sigue siendo contundente. Los adultos la decimos cuando perdemos en juegos aún sin consecuencias. Encuentro en esa diferencia una forma...