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Algo de Antonio Machado

Galerías. Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo, y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto. ​Desperté. ¿Quién enturbia los mágicos cristales de mi sueño? Mi corazón latía atónito y disperso. ... ¡el limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris..! ¡el agua en tus cabellos! Y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento. ---- Fragmento de otro poema... [...] Yo te he visto, aspirando distraído, con el aliento que la tierra exhala -hoy, tibia tarde en que las mustias hojas húmedo viento arranca- del eucalipto verde el frescor de las hojas perfumadas. Y te he visto llevar la seca mano a la perla que brilla en tu corbata.  --- Fragmento de "Allá en las tierras altas" [...] Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos, voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo. 

Las relaciones en mi mundo

Sufrir es una de esas cosas humanas que no entiendo. Nadie nos está haciendo nada y, sin embargo, sentimos dolor. Sin estar enfermos físicamente, sin que nadie nos haga daño, sufrimos. Lloramos incluso, apretamos los dientes y padecemos. Yo, por ejemplo, quiero confesar al jurado que sufro como pocos con algo específico, las relaciones con otras personas. Digo, las relaciones afectivas; no las de trabajo, no las de colegaje o profesionales. Esas son lo más normal que pueden ser. Pero hablando de amistades, amor, relaciones que involucren emociones, eso es algo con lo que no soy capaz. Uno diría que con el tiempo debería tener alguna estrategia, algún aprendizaje práctico al menos para tolerar y no sufrir. Pero no, no soy capaz. De pronto hay algún nombre para eso pero lo desconozco. Solo sé que cuando alguna persona aparece en mi vida y en alguna medida uno encuentra unas cosas comunes; en mi caso, que puedo hablar con ella, que puedo contar las cosas que quiero, que las conversacion...

Pantano

Y qué si una oleada de tristeza deja a su paso un desastre de luces apagadas, días que terminan sin que salga el sol o lluvias que al caer no son música como en otros tiempos. A quién finalmente habría de importarle. Me estoy acostumbrando a preguntas sin signo de puntuación alguno, dichas de corrido y en tono afirmativo. Toda frase en realidad es una pregunta. Para qué molestarse. Un solo par de ojos hacen realidad este texto. Están mirando.  Y tras esa ola de desastre que ayer o antes de ayer pasó nada se recupera. Las cosas han quedado hundidas sin salvación alguna. Las palabras sobre todo yacen a cientos de metros bajo un pantano asesino. No saldrán o si lo hacen será para formar alguna frase mentirosa. Quizá las palabras no se hundan si yo no me hundo con ellas. Y en eso entonces estoy bajo arenas movedizas sin solución a la vista. Pendiente de un hilo que alguien tire para rescatar algo de mi. Pero ni llega ni yo creo que pudiera hacer algo por alcanzarlo. Ni siquiera lo inte...

Acercamiento a una persona feliz.

Hace poco tuve contacto con alguien feliz. Nada parece salirle mal, nada parece quitarle la sonrisa del rostro, nada le produce dolor según parece. Lo confundo con la enfermedad mental, decidí huir. Tanta perfección en las personas me parece deprimente, me siento inadecuado e imposiblemente disminuido y prefiero hacerme a un lado o mejor, tan lejos como pueda. No intento desbaratar el entablado que crea ese estado: una visión positiva de todo, en la que todo tiene solución, nada es realmente una caída, nada realmente te hace revolcar en el lodo ni siquiera un momento. Si no hay que levantarse es porque nunca estuvimos caidos y no puedo interferir con lo que no conozco. No siento simpatía por la persona feliz. No necesita solidaridad, ni un momento para recuperarse, no necesita simpatía. La persona feliz es impenetrable, incomprensible, inasible, intocable e invulnerable. No tengo elementos para acercarme ni sentir como ella pues nunca he sentido algo similar. Soy un concepto ...

Confesar

Cuando inicié este blog pensé que iba a tener simplemente un espacio para expresar las cosas sin mucha autocensura o cortapisas. Que, de alguna forma, lo usaría para decir lo políticamente menos correcto pero honesto que me pasara por la mente. Rara vez ha sido así. Lo usual es otra cosa y a veces pienso que debería confesarme. Confesión es una palabra de esas que deslizan matices religiosos: ir al confesionario y en cierto secreto contar cosas vergonzosas a un tercero, que nada en realidad sabe pero finalmente te da la opción de lavarlas y volverlas digeribles, no por haber pensado o hecho algo para mejorarlas, controlarlas o arreglar los daños sino por el arbitrio de que te has purificado con alguna ceremonia simple (rezar por ejemplo). Los dilemas morales de ese acto son mínimos a diferencia de otras formas de confesar, como el psicoanalista donde al menos confrontas parcialmente y quizá  de forma egoísta algo propio pero con frecuencia al precio de sufrir más y no tener la s...

Mi problema con la izquierda

Desde hace muchos años y quizá al leer la novela "Sin Remedio" de Antonio Caballero, empecé a ver mis dificultades para seguir un camino de izquierda en Colombia. No sé tanto de otros países como para decir mucho pero creo que la gran virtud del libro de Caballero es que, aunque el tema es del ser humano cualquiera sea en un cierto ambiente social y en un cierto conjunto de privilegios y certezas y familia y cultura, se las ingenia para además retratar la razón por la cual nunca ha habido un movimiento de izquierda en Colombia que logre el poder. La desconfianza mutua, la falta de pragmatismo, la reproducción de errores conceptuales y políticos que se perpetúan, la falta de autocrítica abierta, cierto y extraño conformismo en los revolucionarios, las doctrinas y el purismo, todo eso divide a los partidos que llegan a tener una oportunidad. Si salen elegidos necesitan los votos de otros, más recalcitrantes y dogmáticos, y eso empobrece las ideas, las salidas, etc. Y peor aún, ...

Chismosos

Sospecho que nadie es ajeno al chisme. En el mundo, no solo en este país desde el cual escribo. Pero de los lugares en los que he vivido por más de dos meses en la vida (y son varios), definitivamente Colombia sobresale por el nivel de chisme en el que navegamos. El chisme es esa cosa que alguien no sabemos nunca bien porqué empieza a hacer andar y al cabo de unos pocos giros se vuelve una bomba, está constituido solo de mentiras y verdades a medias, exageraciones y prejuicios que envuelven a gente, por lo general inocente, y cuya finalidad parece ser disminuirlos y hacerlos ver mal. Es hasta factible que el inicio sea con buenas intenciones o hecho con algún nivel de verdad. Pero la verdad rara vez se riega tan rápido y eficientemente. El chisme, es como un rayo: cae y se ve en varios kilometros a la redonda y luego el trueno un momento después no deja duda, además de que en no pocas ocasiones destruye lo que toca. Desde que estaba en el colegio he sufrido historias de gente que con...