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¿Para qué tener la razón?

Estoy cayendo en la cuenta de algo de lo que había caído en cuenta hace mucho tiempo. Solo que lo pensaba en el contexto de la vida administrativa, universitaria, burocrática o medio política. En esos espacios no pasa una hora sin que uno escuche a alguien hablar del deber ser. X debería, Y cosa debería ser de esta forma o aquella. Generalmente quien lo dice es a su vez una autoridad (autoproclamada o no) y lo que debería ser no es, no porque no se pueda o no haya habido quién se le mida sino por la ignorancia e inoperancia de todo y de todos. Y también generalmente quien lo dice es alguien que lo ha dicho toda la vida, ha advertido cada desastre, cada corruptela, cada problema y ha diagnosticado certeramente todo síntoma de lo mal que andamos. Y sabe las soluciones que son el "debería". Me curé en buena parte de eso intentando hacer y viendo que los que me decían "deberías" generalmente no estaban a su vez dispuestos a meter el hombro, apoyar propuestas difíciles...

Los frutos de las colaboraciones científicas internacionales

Ud. podrá haberse sorprendido de la imágen, primera en la historia, de qué se ve en la dirección de un agujero negro. Ud. podría ser que se hubiera maravillado cuando se anunció la detección de ondas gravitacionales. También es seguro que le pareció excitante escuchar hace unos años el descubrimiento de la partícula de Higgs. Y Ud. tiene todas las razones para sentirse orgulloso de que los seres humanos logren este tipo de descubrimientos y aportes, puede que personalmente no hayamos contribuido pero no cabe duda de que la especie no está condenada al fracaso si personas de todo el mundo logran unirse para trabajar en la solución de grandes problemas y enigmas. Hoy nuestro esfuerzo está puesto en entender esos que han dado frutos pero de los que no sabemos todavía muchas cosas y en seguir trabajando duramente para entender y aprender de aquellos problemas de los que aún no tenemos pista, como el origen y naturaleza de la Materia Oscura, la prevalencia de la materia sobre la antimate...

Ser un fastidio

A una buena parte de las personas que me han caído bien en los últimos años les hubiera caído gordo si me hubieran conocido cuando yo tenía 20 años. Era insoportable. En clase rara vez dejaba hablar a otros, tenía las respuestas, las preguntas y a veces la clase. Tuve un trabajo como monitor en la biblioteca de la Universidad y allí no era mucho mejor. Corregía permanentemente a las personas que trabajaban allí (clasificaban mal en mi criterio alguna información, escribían mal un nombre o un apellido, no hacian una referencia cruzada bien, entre muchos ejemplos) me metía en todos los procesos y terminaba de jefe de todo el mundo. Lo de interrumpir estoy seguro que se trasladaba a otros ambientes, corregía, precisaba, saltaba a conclusiones antes de tiempo, en fín. No dejaba hablar. Ni hablar de otros ámbitos, pero esos eran en los que pasaba más tiempo. Clases y trabajo. No puedo decir que fuera más arrogante que aquel o este, pero ciertamente me pasaba. Pensaba que haber leído muc...

Impression du matin

Oscar Wilde. The Thames nocturne of blue and gold     Changed to a Harmony in grey:     A barge with ochre-coloured hay Dropt from the wharf: and chill and cold The yellow fog came creeping down     The bridges, till the houses’ walls     Seemed changed to shadows, and S. Paul’s Loomed like a bubble o’er the town. Then suddenly arose the clang     Of waking life; the streets were stirred     With country waggons: and a bird Flew to the glistening roofs and sang. But one pale woman all alone,     The daylight kissing her wan hair,     Loitered beneath the gas lamps’ flare, With lips of flame and heart of stone.

nosce te ipsum

El verdadero conocimiento de sí mismo no se logra sin muchas lágrimas y grandes cantidades de dolor. Luego del llanto, si te miras en un espejo, verás la poca simpatía que te tienes. Pero revuelcas para encontrar algo que te permita ver como humano eso que condenas del que está de este lado. Lo humano que encuentras está en la imagen virtual del lado que no puedes tocar. Se aprende de uno mismo cuando mirando al otro que te habita le pides clemencia o le tienes algo de simpatía, cuando no pesar. Cuando menos, aprendes a despreciar al que te tiene pesar, como te desprecias a tí mismo en el momento en que sientes eso por tí mismo. Tú tienes ese derecho, otros no. Si tuviera que hablar conmigo mismo más seguido creo que, después de unas pocas ocasiones pediría lo que la gente a veces pide: "démonos un tiempo..." como forma de irse sin que cause tanto dolor. Si alguien es el tipo de persona que, si no fuera ella y se viera venir en una calle en dirección contraria se camb...

Inteligencia, narcisismo, sufrimiento y tristeza

Un comercial que pasaban antes de las películas hace muchos años, no recuerdo de qué era, decía "never underestimate the power of intelligence". Digamos con simpleza que pensar debe servir para algo pero es más que servir es ser. Quizá si quien lee esto sabe el concepto de energía potencial en física sabrá que quizá es en eso en lo que recae ese poder, es potencial que puede, si es el caso, desencadenar torrentes, buenos o malos. Es saber que existe en potencia una capacidad de hacer algo diferente que puede cambiar el argumento, el juego, la idea, los hechos.  Pero de lo que me debí percatar también y no lo hice es una de esas cosas de la política colombiana que apenas caigo en cuenta. Cuentan que preguntó Darío Echandía, en ocasión del Bogotazo de 1948 "¿el poder para qué?" En el caso concreto, depende enormemente de en qué use uno esa inteligencia, ese potencial. Y esta duda no es para toda persona inteligente, es para mí. Voy a ser en esto un poco ramplón, ...

La gente normal

Desde que empecé a leer, y no me refiero a las frases de los libros de la escuela, sino desde cuando alguna vez decidí que iba a leer y empecé a consumir libros, empecé a odiar a la gente normal. Hoy no usaría ese término pero en su momento ese era el verbo: odiar. Quizá peor pues menospreciar está por debajo. Como digo, hoy diría otra cosa. Lo que no cambia es que lo normal (diciendo eso respecto a la la gente) se compone de cosas que no quiero para mí o peor, que encuentro ajenas, repelentes, si no dañinas y nocivas. No sé quién es la gente normal: no sé qué quieren, no encuentro nada qué decirles. No tengo forma intuitiva de relacionarme con ellos que no sea la simpatía pues son humanos, pero no hay eco en mí ni resonancia alguna con mis propios pensamientos o condición. No creo que entiendan el dolor, no creo que sepan (más allá de una sensación superficial) de la tristeza, no creo que sean capaces de comprender el silencio. La gente normal, como cualquiera, merece mi general simp...