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Paranoicos al derecho

Uno nunca escucha de un hacker que entre a nuestro computador y le arregle el sistema operativo, le actualice el sistema de arranque para que inicie más rápido o nos quite algunos virus; tampoco esperamos que alguien entre a nuestra cuenta bancaria y organice algunos pagos pendientes y nos evite molestias posteriores. La verdad es que todos vivimos en la zozobra de que la intervención de los demás en nuestra vida es para dañar. El hecho es que somos programados para pensar que quien entra en algún aspecto de nuestra existencia, sin que sepamos o hayamos pedido expresamente su intervención y pasado mil filtros e incluso después de eso, no puede querer algo bueno para nosotros. Partimos de la base de que es en función del daño o el abuso o los solos intereses puntuales. Lo anterior me hace pensar que vivimos en un cierto pánico a los demás y, sin embargo, lo que encuentro contradictorio, somos en principio seres sociales a los que la asociación con los demás les ha traído grandes be...

¿Cómo estás?

La pregunta que más temo es ¿cómo estás? Y es que la verdad es que no sé. La respuesta más honesta que puedo dar es que no sé. Pero no es la más amable con la gente que me pregunta y en aras de ser cortés pues digo que "bien". Pero dos cosas: una, realmente no sé y dos, no sé para qué soy cortés. Imagino que uno es cortés para mantener funcionando cierto engranaje social, para recibir la simpatía de los demás y poder contar con ellos si llega el caso o al menos no sufrir el producto de su ira. Pero en mi educación hubo algo que quedó mal, yo soy cortés de una forma sincera, espero caerle bien a la gente. Según parece esa no es la razón original de la cortesía y por lo tanto siempre parezco tener el fin equivocado. Y hay algo más que quedó pésimo en mi educación y aún no he podido detectarlo, pero sí sé el resultado: los intentos no salen bien casi nunca. Luego, sigo la regla de cortesía como por la inercia que me enseñaron o alguna vaga esperanza de que le caeré bien a no sé...

La estadística de conseguir pareja

Si uno hace la cuenta, las personas con las que le gustaría salir son difíciles de encontrar. Por ejemplo, si uno busca una mujer (mi caso) entonces ya solo queda la mitad mal contada de la población (podría ser solo el 48% pues más o menos un 4% de las personas son homosexuales, según algún estudio que vi hace tiempo y que a mí me suena razonable). Si además uno busca que sea adulta (se recomienda fuertemente), todo se reduce como al 25% la población total (50% de las mujeres, se entiende). Si uno excluye (perdón, pero lo hago) el segmento de la población unos años mayor que uno, entonces el total se reduce como a un 40% el porcentaje de la posibles candidatas en mi caso particular. Y si acepto que algo así como la mitad de las mujeres está en alguna relación (ver por ejemplo esto ) entonces me queda como un 20% de ellas como potenciales candidatas. A menos que uno busque mujeres infieles que tampoco son tantas según parece (la mitad han sido infieles pero no todas ejercen la infide...

Bienvenidos a Gotham

Hace poco estuve unas horas visitando la Feria del Libro en Bogotá. Nada que ver con nuestra famélica fiesta del libro de Medellín; honestamente la nuestra tendría mucho que mejorar. Por ejemplo, hacer venir a Carolina Sanín muchas veces hasta que yo la pueda conocer personalmente, ya luego la pueden incluso acabar (mentiras, pero casi, casi). Iba a contar realmente que, como no tenía mucho tiempo, visité primero un pabellón de libros académicos (como si no viera suficientes cada día) de la que salí algo espantado por cualquier razón sin mucha importancia. Y como para limpiar el paladar de esta experiencia me fui al pabellón de diseño y caricatura y ya no salí de ahí. De una parte porque me entretuve una cantidad de tiempo en el local de un colectivo de dibujantes que se han tomado en serio la tarea de hacer unos comics nacionales que me gustaron mucho. El dibujo de algunos es excelente y seductor, la edición buena y me impresiona que además todos son muy jóvenes y siempre, siempre, ...

Los no temas

Estaba hoy pensando en escribir algo y repasé mentalmente los temas pendientes; todos me desaniman. O casi. Y al final decidí hacer un inventario para ver si alguna vez me extiendo en alguno si es que encuentro la paciencia, el tiempo y el ánimo. I. La campaña presidencial. Creo que pocas cosas deprimen más que ver la campaña presidencial actual. Santos es el baboso más grande que ha dado este país. Su mérito es su apellido, ser Santos, nada más. Su falta de inteligencia y tino se le nota en cada salida tonta, por no decir estúpida. No habla con propiedad de nada, no dice sino barrabasadas cada que abre la boca. Tiene tan poco que mostrar en cuatro años que con solo abrir la boca le sale algo que no va con la realidad o con el país. Pero, por esa misma razón, da una pereza infinita hablar de él. Lo cual es poco menos que irresponsable porque justo en estos momentos es que habría que hablar de lo que vamos a hacer con este país. Sin embargo, ponerse a señalar todas sus palabras vacías...

Ciencia colombiana (sumando épsilon)

Siempre me ha sorprendido que seamos tan buenos para diseñar formas de contar lo que no tenemos y clasificar con casos, clases y características generales lo que escasamente se puede contar. Eso se aplica a nuestro Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Un nombre muy altisonante para algo que funciona tan mal, si damos por sentada su existencia. Quiero decir, no se pone en duda que haya ciencia en Colombia pero la existencia de un sistema es bastante discutible. Digamos que más que sistema es un arrejuntado de cosas por un lado y otro. Una especie de selva virgen formada no por evolución sino por física yuxtaposición, en la que todas las especies luchan por sobrevivir de alguna forma soltadas ahí por un creador medio sombrío; un ecosistema, digamos que aún no en equilibrio sino que encuentra equilibrios precarios a medida que pasa el tiempo, sin lograr estabilidad ni funcionalidad, ni mucho progreso. La premisa nuestra parece ser: si no lo tienes, inventa un sistema ...

Si se le deja espacio a la estupidez

Contra toda experiencia y muestra de cordura, en un blog anterior me atreví a decir que había luz al final de un túnel. No podía estar más equivocado... la razón es que dos cosas impiden que uno salga de una trinchera; la estupidez y la codicia. Y como cuando escribí que había salida o al menos se divisaba una, me olvidaba de esas dos cosas. Primero la codicia. Los pecados capitales me parecen una curiosidad intelectual. ¿Por qué para los seres humanos son tan importantes y se repiten de alguna forma entre algunas religiones y desde tiempos inmemoriales? quizá porque varios son una forma de dar sentido a la necesidad del control de las emociones inmediatas y los instintos más básicos: la gula (comida), lujuria (sexo), avaricia (riqueza) y la pereza (descanso); en todos figura algo que es la búsqueda de casi toda actividad humana y por ello mismo, no pudiendo ser objeto de delito o legislación alguna (no hay forma de definirlos sin que todos seamos delincuentes), cabe una sanción mora...